
El zorro que coleccionaba silencios
Lino lleva un frasco al bosque para guardar un regalo muy especial. Pero el silencio no se deja atrapar.
Cuentos de ritmo sereno para cerrar el día sin prisa. Sus personajes encuentran compañía, resuelven una preocupación o descubren que ya es hora de descansar.

Lino lleva un frasco al bosque para guardar un regalo muy especial. Pero el silencio no se deja atrapar.

Tilo intenta guardar un bostezo gigantesco para no despertar al valle.

Luna planta semillas blancas y espera una cosecha que solo puede verse por la noche.

El erizo Simón prepara galletas para una fiesta, pero una punta cambia todos sus planes.

Pipo encuentra una piedra calentada por el sol y quiere conservar un pedacito de la tarde.

Antes de su largo descanso, una osa debe resolver el misterio de un libro que todos recuerdan de forma distinta.

Un ratón revisa los billetes de un tren diminuto cuyo último pasajero no sabe dónde bajar.

Doro quiere terminar una nube perfecta, pero sus puntos se escapan con el viento.

Octavio ilumina el fondo del mar para que una cría encuentre el camino a casa.

Nora encuentra una puerta diminuta en su almohada y descubre un lugar hecho de sueños tranquilos.

Alma teme que la última hoja caiga antes de guardar su color.

Brisa sigue una senda de arena que solo aparece cuando baja la marea.

Nora cuida una ventana luminosa y aprende que orientar no significa quedarse en el mismo sitio.

Bongo cuenta luces para saber que el pueblo está en calma.

Ivo encuentra un reloj que se detiene cada tarde y aprende que parar también es parte del tiempo.

Una nube pequeña cruza el cielo hasta encontrar un lugar suave para descansar.

Un libro sin terminar y una pequeña luz reúnen a dos amigos bajo la luna.

Una carta sin dirección enseña a Vera a preguntar antes de ayudar.

Inés aprende a distinguir lo que ve de lo que espera encontrar entre las estrellas.

Una carrera por el sendero recuerda a dos vecinas que cada paso cuenta.

Un racimo demasiado alto ayuda a un zorro a poner nombre a su decepción.

Una viajera llega bajo la lluvia y un pequeño guisante convierte su cama en un misterio.

Alba busca una manta perdida y descubre una forma sencilla de compartir el descanso.

Una fiesta a oscuras invita a Inés a escuchar las ideas de todo el pueblo.

Mara conoce a un dragón tímido que necesita encontrar su lugar en el jardín.

Vera descubre que un mapa puede estar bien dibujado y aun así dejar fuera a muchas personas.

Una luciérnaga descubre que la luz también puede regresar cuando se comparte.

Un pequeño tren aprende que llegar despacio también permite descubrir nuevos paisajes.

Una princesa encuentra un jardín abandonado y lo devuelve a todos sus vecinos.

Nora aprende que algunas respuestas necesitan tiempo, compañía y varias preguntas.