☾ Lunacuento

Caperucita Roja

3-5 años · 3 min · aprox. · Adaptación
Caperucita Roja

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Adaptación nueva y suavizada de un cuento clásico.

Había una vez una niña que vivía con su madre al borde de un bosque. Su abuela tenía una casita al otro lado, y las visitas entre las tres eran lo mejor de la semana.

Una niña llevaba una caperuza roja que le había cosido su abuela. Le gustaba tanto que todos la llamaban Caperucita. Una mañana preparó con su madre una cesta de pan y peras. La abuela estaba resfriada, y la niña quería llevarle la merienda. —Sigue el sendero y no te alejes —le recordó su madre.

En el bosque encontró a un lobo. Él preguntó adónde iba y Caperucita, sin pensar, le contó dónde vivía la abuela. El lobo vio la cesta y quiso quedarse con la comida. Le señaló unas flores lejos del camino. Mientras la niña elegía un ramo, él corrió hacia la casa.

La abuela lo vio llegar por la ventana. Como no esperaba a ningún lobo, salió por la puerta del jardín y fue a buscar a su vecino, el guardabosques. El lobo entró por la puerta principal, se puso un gorro que encontró y se escondió bajo la manta de la cama.

Caperucita llegó con las flores y llamó. La voz que respondió sonaba extraña. Dentro, la habitación estaba en penumbra. —Abuela, hoy tienes las orejas muy grandes —dijo. El lobo se cubrió un poco más. La niña vio un hocico asomando entre las sábanas y comprendió que aquella no era su abuela.

No se acercó a la cama. Retrocedió hasta la puerta con la cesta entre los brazos. Justo entonces llegaron la abuela y el guardabosques. Al verse descubierto, el lobo se quitó el gorro. Confesó que había intentado engañarlas para comerse la merienda.

—La comida se pide —dijo la abuela—. Y esta casa no es tuya. El guardabosques acompañó al lobo fuera del jardín. Nadie resultó herido, pero el lobo tuvo que marcharse sin la cesta ni el gorro.

Caperucita abrazó a su abuela. Después pusieron las flores en agua y compartieron el pan. La niña contó lo que había pasado, incluso la parte en que se había apartado del sendero. La abuela la escuchó y le agradeció que hubiera retrocedido al notar algo extraño.

Al regresar, el guardabosques la acompañó hasta su madre. Caperucita llevaba la cesta vacía y una pera guardada para el camino. Aquella noche, antes de dormir, dejó su caperuza en el perchero. Al día siguiente volvería a visitar a la abuela, esta vez con su madre y por el sendero conocido.

Un ratito para conversar

¿Y tú qué piensas?

  1. ¿Qué llevaba Caperucita en la cesta?
  2. ¿Cómo supo que quien estaba en la cama no era su abuela?
  3. ¿Quién la acompañó de regreso?